Buenas tardes a todos!
¿Qué tal?, apurando los últimos coletazos del verano imagino, ay veranito, veranito!…que poquito te queda entre nosotros. Nos dejas tantos buenos recuerdos: las terracitas, el sol, la pisci, la playita, el chiringuito, las noches…los heladitos, el picoteo a deshoras…LOS KILITOS DE MÁS!!!!! Ay veranito, veranito!! como eres tan cabrón y me abandonas a mi suerte!!
Tras el verano, aparte de encontrar el kiosko abarrotado de coleccionables, es hora de hacer nuestros propósitos para la nueva temporada (estos dejan sin validez alguna a los de año nuevo, así que los que no hayaís conseguido fumar ni sentar cabeza, estaís de enhorabuena!) como: estudiar algo (da igual lo que sea, como si es la manera de no estudiar nada, el caso es que decirlo te hace sentirte mejor persona), ponerte con el inglés ( sabes que no vas a conseguir salir del “hello” y el “of course” tan socorrido en cualquier entrevista de trabajo, pero tu te lo propones, porque sí!) y…como no, perder esos kilitos tan bien almacenados durante el verano ( o eso, o vas en bikini y chanclas todo el año a la oficina, por que lo que es la ropa de la temporada pasada…) debido a las terracitas, los aperitivitos, los “si total, por un día…” y, en mi caso sobre todo por las preparaciones alimenticias que han sido llevadas al estado sólido, semisólido o pastoso, por una congelación simultánea o posterior a la mezcla de las materias primas utilizadas y que ha de mantener el grado de plasticidad y congelación suficiente, hasta el momento de su venta al consumidor, o también conocidos comunmente como: HELADOS. Suelo comerlos todo el año, de vez en cuando, pero…en verano, es como si una fuerza sobrehumana me obligara ir al congelador. 
Quien no ha vivido el drama de sacar un pantalón, metes una perina, luego la otra…notas que al subir cuesta un poco, pero…no cuenta! es por que “el calor te hincha” o “como te has dado crema…”, el gran drama llega al intentar abrocharlo, comienzas a hacer una coreografía llamada: ESTO ME LO ABROCHO POR MIS CO****S!! mezclada con el moonwalker y el chiquichiqui. Por fin, y tras varios minutos de lucha, te lo abrochas y aguantas ahí dignamente, como si nada hubiera pasado, tu estas igual que el invierno pasado, hasta que notas que te falta la respiración y que los dedos de los pies se te están poniendo morados. ¡ Hay que joderse…el armario me ha encojido los vaqueros! y eran mis favoritos!. Minutos más tarde, te auto convences y decides “desintoxicarte”…
Una vez llegados a ese punto, y asumida la noticia de que has aumentado ligeramente el lugar que ocupas en el espacio-tiempo o también conocido como “me he puesto como las Grecas este verano”, llega la gran pregunta, y no, no os confundaís, la gran pergunta no es de donde venimos, ni a donde vamos, ni muchísimo menos si fué antes el huevo o la gallina. La gran pregunta que cambiará el rumbo de tu vida es ¿qué hago para quitarme esa masa no muscular?
Pues ahí no os puedo ayudar, lo mejor es ir al médico con las orejas gachas y decirlo en voz alta: QUITAMELOS DE ENCIMA! Y olvidaros de dietas raras y de “chicha points” (si, es una dieta que me recomendaron ayer, se llamaba no se qué de points, son como las calorías pero en alimentos…)
Así que estos días, seré una chica sana, mucha plancha, mucho aguita y mucha verdurita…ya os contaré pero:
Al blog pongo por testigo que entraré en la ropa de la temporada pasada!
Besitos